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ARTICULOS DE OPINION



Reunión con el Embajador de Venezuela en USA

Atendiendo solicitud de la Embajada de Venezuela en USA para sostener un acercamiento con la comunidad venezolana residente en la Florida Central y conocer sus inquietudes y necesidades, directivos de la Sociedad Venezolana de Orlando –SOVENOR- se reunieron el jueves 24 abril en horas de la mañana con el Embajador BERNARDO ALVAREZ HERRERA en la ciudad de Orlando, asistiendo a la misma también directivos de la Cámara de Comercio Venezolana de Orlando.

Después de escuchar la intervención del embajador ALVAREZ HERRERA, la cual verso sobre la necesidad de una mayor integración de las autoridades diplomáticas con la comunidad venezolana residente en los Estados Unidos, los directivos de las organizaciones locales, le expusieron y entregaron un documento donde se hace énfasis en las materias siguientes :

  • Creación de un Consulado o Viceconsulado en Orlando.
  • Emisión de Cedulas de Identidad en los consulados que operan en USA.
  • Agilizar y facilitar la renovación y prorroga de pasaportes y otros tramites consulares, así como también, la inscripción y reubicación de electores en el Registro Electoral Permanente, mediante la realización de jornadas consulares extraordinarias e itinerantes.
  • Atención medica y odontológica primaria, exámenes de laboratorio, servicio de farmacia y funerarios, de acuerdo al derecho constitucional a la salud que tienen todos los venezolanos y a la obligación del
  • Estado a su prestación.
  • Bancos de Estado venezolano faciliten financiamiento a pequeños y medianos empresarios venezolanos residentes en USA, así como también, otorguen garantías con respaldo de patrimonio en Venezuela.
  • Reactivación del Tratado de Preferencias Arancelarias Venezuela/USA.
  • Reactivación del Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones Venezuela/USA.
  • Reactivar el nivel de participación de las autoridades diplomáticas y consulares con la comunidad venezolana residenciada en USA.
  • Realización de charlas y seminarios.
  • Presentación de talentos y agrupaciones venezolanas, así como también, utilizar los existentes en USA.
  • Otorgar a línea aérea venezolana la ruta Maiquetía/Orlando/Maiquetía o facilitar que línea aérea local la cubra.
  • Ayudar a las organizaciones venezolanas – SIN FINES DE LUCRO – que dan soporte a la comunidad venezolana residente en US

La reunión se llevo a cabo en un clima de gran pro actividad, cordialidad y altura, quedando ahora en manos de las autoridades diplomáticas dar respuesta oportuna y eficaz a estas las que consideramos las principales necesidades sentidas de nuestra comunidad.


UN PARTIDO SUICIDA

Aníbal Romero
Especial para Sovenor
Caracas, 02.04.2008

El partido Demócrata estadounidense está empeñado en cometer suicidio. La primera parte del drama se escenifica mediante la guerra civil entre Barack Obama y Hillary Clinton, que amenaza con prolongarse por semanas y quizás meses. La otra parte ocurrirá si los Demócratas, presas del miedo, terminan por escoger a Obama como su abanderado en las elecciones de noviembre. De esta manera, a mi modo de ver, cometerán un error tan grave como el que les llevó a seleccionar a George McGovern en 1972 y sellarán nuevamente la derrota.

El proceso que hoy conduce a ese destino es en ciertos aspectos semejante al de 1972 y hunde sus raíces en la radicalización de los demócratas. En aquella oportunidad fue la guerra de Vietnam la que influyó sobre la militancia y simpatizantes del partido y les impulsó a optar por un candidato radical, alejado de las percepciones y aspiraciones de la mayoría silenciosa del electorado. Esta vez el factor operativo es el odio irracional hacia Bush. En ambas situaciones el resultado es el mismo: los demócratas se lanzan a la aventura empujados por sus emociones y prejuicios, perdiendo de vista que en Estados Unidos las elecciones se ganan en el centro y no en los extremos.

Las grandes culpables de este estado de cosas son las élites “liberales” (de izquierda) que en buena medida controlan los principales medios de comunicación. Estas élites progresistas comenzaron hace meses una campaña de coronación de Hillary Clinton como candidata Demócrata, pero una vez que surgió la figura de Obama cayeron en la tentación del radicalismo. Su actual objetivo es sacar a Hillary del juego cuanto antes, pero ella no les complacerá.

Sus razones son simples y de peso. Si la pareja Clinton sabe de algo ello es precisamente cómo ganar elecciones, y no puede escapárseles que Obama tendrá una muy difícil pelea frente a John McCain. Al comienzo Obama lucía como un candidato con gran potencial y pocas vulnerabilidades, pero mientras pasan los días aumentan las dudas y sospechas acerca de su trayectoria y se ponen más en evidencia sus tendencias radicales, que preocupan y repugnan a amplios sectores del electorado. Los Clinton entienden que Obama será presa fácil de la maquinaria de destrucción Republicana.

Los demócratas, sin embargo, están en una trampa. El grupo más fiel al partido es el electorado afroamericano, que respalda en más de 90% a Obama. Si este último no es seleccionado los afroamericanos podrían abstenerse y garantizar la debacle del partido en noviembre. Hillary Clinton, de su lado, señala con insistencia que la coalición de jóvenes, gente de color y profesionales “liberales” de altos ingresos que apoya a Obama no es suficiente para ganar las elecciones, y que ella ha sido capaz de triunfar en estados cruciales como New York, California, Ohio, Texas, y posiblemente ganará en Pennsylvania.

Ahora bien, la coalición progresista y radicalizada del partido Demócrata es la que decide las primarias, dinamizando un proceso que se caracteriza por la participación de los más comprometidos políticamente, que por definición no forman parte de la mayoría silenciosa. De allí que un año electoral en el cual los demócratas deberían, en teoría, conquistar una contundente victoria, John McCain, candidato Republicano, se encuentra encabezando las encuestas y el partido Demócrata, arrastrado por su radicalismo y por unos medios de comunicación miopes e irresponsables, avanza hacia el suicidio.


NO ES UN ESTADISTA, ES UN DELICUENTE

No se dejen engañar por los apretones de manos y los abrazos que los presidentes de Colombia, Ecuador y Venezuela compartieron al cierre de la Cumbre del Grupo de Río celebrada la semana pasada en Santo Domingo. La crisis regional que se desencadenó tras la muerte del líder de las FARC, Raúl Reyes el 1º de marzo, apenas acaba de comenzar y sin duda se intensificará en las semanas y meses que están por venir.

El futuro inmediato parece particularmente sombrío para el presidente Hugo Chávez, como lo confirma la decisión del Gobierno estadounidense de considerar la posibilidad de incluir a Venezuela en la lista de estados que respaldan el terrorismo. Es más, una decisión de esta naturaleza probablemente sería apenas el primer paso de un proceso que podría terminar en los próximos meses en cargos penales contra Chávez y otros altos oficiales de su Gobierno en tribunales de los Estados Unidos, Colombia y otros países.

Las autoridades colombianas han decomisado cuatro computadoras portátiles y más de media docena de discos duros externos y PDA que eran propiedad de Reyes e Iván Ríos, el miembro del secretariado de las FARC que fue asesinado el 3 ó 4 de marzo por su propio jefe de seguridad. Estos equipos están siendo analizados actualmente por expertos de inteligencia en computación y forenses de los gobiernos colombiano y estadounidense y la Interpol. Se puede anticipar que la información de inteligencia obtenida de los portátiles y los discos duros decomisados ya está siendo compartida en forma muy selectiva con otros gobiernos de Europa y América Latina.

Los pocos documentos que han salido a la opinión pública confirman que el presidente Chávez cooperaba en forma activa con las FARC, ofreciéndoles hasta $300 millones en efectivo, armas, refugio en territorio venezolano y respaldo político internacional. Chávez además ofreció permitir que las FARC crearan empresas en Venezuela, a las cuales se les otorgarían contratos de suministro de petróleo de PDVSA y contratos con otras entidades del Gobierno venezolano.

Los documentos supuestamente confirman también que el Gobierno de Chávez ha permitido tácitamente que las FARC utilicen el territorio venezolano para realizar negocios internacionales de tráfico de drogas y compras de armas ilegales, en algunos casos con la protección oficial de organismos como la DISIP, la policía política que rinde cuentas directamente al ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Esta cooperación entre el Gobierno de Chávez y las FARC viola numerosas resoluciones emitidas desde 2000 por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos relacionadas con el patrocinio y la connivencia con narcotraficantes y grupos narcoterroristas internacionales.

Funcionarios de la Policía Nacional de Colombia en Bogotá informaron que las computadoras capturadas también están suministrando una “inmensa” cantidad de documentos que señalan que la cooperación activa de Chávez con las FARC incluía el apoyo a actividades clandestinas para infiltrar y desestabilizar otros países de América Latina.

El presidente Chávez regresó de Santo Domingo asegurando que el “imperio estadounidense” había sufrido una aplastante derrota en la Cumbre del Grupo de Río. La prensa bolivariana local ensalzó el papel de pacificador de Chávez en la Cumbre, afirmando que gracias a su intervención se puso fin a la crisis andina. Pero, está clarísimo que estas afirmaciones son falsas. La verdad es que Chávez tal vez haya sufrido la mayor derrota internacional desde que el Rey de España lo mandara a callar el año pasado en la Cumbre Iberoamericana.

Es más, Chávez traicionó a sus aliados más cercanos en Santo Domingo. Después de instar a los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua a romper relaciones con Colombia, Chávez no dijo nada en Santo Domingo mientras el presidente Álvaro Uribe Vélez expuso la complicidad criminal de Correa con las FARC.

El afán que demostró Chávez esta semana por reestablecer relaciones diplomáticas con Bogotá y la orden que impartió a las mal equipadas tropas venezolanas, que habían sido desplegadas hacia la frontera, para que retornaran a sus bases de inmediato no borrará el hecho de que no obtuvo ningún apoyo popular del ciudadano promedio. El único apoyo que recibió para su aventura militar contra Colombia provino de la Asamblea Nacional, la agitadora Lina Ron y personajes como Mario Silva. Sin embargo, la mayoría de los venezolanos se negó a seguir a Chávez y, por el contrario, sintieron que su Presidente había sido objeto de burla y había hecho el ridículo.

Gracias a sus propios errores de cálculo y equívocos, Chávez se está quedando cada vez más aislado internacionalmente y ha logrado enfurecer a sus mecenas cubanos. Ahora, confronta la perspectiva inminente de ser calificado legalmente como delincuente internacional y Venezuela como un Estado que apoya el narcoterrorismo.

Al presidente Chávez le encantaría que el Gobierno de EE.UU. interviniera físicamente en Venezuela. Pero esta intervención no es necesaria, pues Chávez, quien se vende como el heredero ungido del liderazgo revolucionario hemisférico de Fidel Castro, está haciendo un fabuloso trabajo para cortarse su propio cuello.

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NOS ACERCAMOS AL FINAL

Oswaldo Álvarez Paz
Lunes, 3 de marzo de 2008

La revolución bolivariana entró en barrena. Su destino será estrellarse irremediablemente contra el suelo. Pierde altura aceleradamente, mientras su jefe se desespera al no encontrar recursos humanos, ni razones políticas disponibles para evitar o demorar por más tiempo la tragedia que se avecina. Chávez necesitaba tanto de los narcoterroristas de la FARC, como estas de él. Se estaban retroalimentando hasta el punto de incorporarse ellas a la revolución bolivariana como estamento armado y convertirse él en máximo vocero y líder político de las FARC.

Hemos sostenido que el muro de contención, la muralla más sólida, el obstáculo más formidable para las pretensiones expansionistas y los delirios de liderazgo continental de Chávez, es la institucionalidad democrática de Colombia, ejemplarmente conducida por un hombre de las dimensiones humanas y políticas de Álvaro Uribe.

El gobierno colombiano está ganando todas las batallas. Desmovilizó a las Autodefensas, el Ejercito de Liberación Nacional ha respondido favorablemente al proceso de paz negociada adelantada valientemente por el gobierno y la narcoguerrilla de la FARC acaba de recibir el más duro golpe de su existencia con la muerte de Raúl Reyes y los demás ajusticiados en la zona del Putumayo, fronteriza con Ecuador. Están derrotados militarmente. Cercados. Incomunicados los distintos frentes y en desbandada muchos cuadros. No están en condiciones de derrotar a las Fuerzas Militares, mucho menos de derrocar al gobierno de Uribe y tomar el poder. No tienen vocación ni voluntad política para fajarse en la arena democrática renunciando para siempre a las armas contra la nación que los rechaza. Solo les quedan los secuestrados como recurso y escudo para el chantaje y la sobrevivencia y por otra parte, la locura de apelar al terrorismo urbano para mantener vigencia como movimiento subversivo operativo. También fracasarán. Es el final de un proceso iniciado bajo el gobierno Pastrana con el Plan Colombia, impulsado por Clinton, y la política actual dirigida por Uribe con la solidaridad de Bush y el mundo libre.

Pero también será el final de Chávez, un Presidente que desarrolla una política radicalmente contraria a sus obligaciones y deberes constitucionales. No puede, ni debe continuar quien entrega la soberanía nacional y sus riquezas, permite la violación impune del territorio, no le importa la seguridad de las personas ni de los bienes, hace de la justicia una caricatura, desestabiliza al país, no procura el bienestar ni la felicidad de los ciudadanos. Al contrario, ahora nos coloca a las puertas de una guerra abierta o encubierta con Colombia y profundiza los problemas con Estados Unidos y sus aliados, en nombre de una causa que no es nuestra. El país rechaza esta indebida intromisión en asuntos de otras naciones. Es un delincuente internacional. El trapiche de la historia lo alcanzará. Es como la justicia divina, tardía pero segura.

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NO MAS CHAVEZ

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IRAK Y OBAMA

Aníbal Romero
Especial para SOVENOR
Caracas. Febrero 19, 2008.

La demagogia forma parte de casi todas las campañas políticas, pero pocas veces se ha acumulado tanta como en la actual lucha por la candidatura del partido Demócrata en Estados Unidos. Creo que Hillary Clinton o Barack Obama tienen la principal opción para alcanzar la presidencia norteamericana en noviembre de este año, y a la vez pienso que la característica de un todavía hipotético gobierno de alguno de ellos será la frustración, pues no podrán cumplir ni la mitad de las promesas que ahora están haciendo al electorado. No obstante los estadounidenses necesitan una dosis de realismo, y me temo que sólo un gobierno demócrata podrá generar el suficiente grado de desilusión como para que la gente ponga los pies sobre la tierra.

Ningún otro tema da pie para mayor demagogia que Irak. Hillary Clinton sirve la suya en raciones pequeñas y medianamente digeribles, aseverando que durante su gobierno EEUU se retirará de Irak de manera gradual y cuidadosa. En cambio Barack Obama muestra escasas inhibiciones cuando se refiere al asunto. Personalmente le escuché decir que como presidente iniciará el retiro de las tropas norteamericanas en Irak de inmediato. Segundos después aclaró que ante la posibilidad de que Al Qaeda y otros grupos terroristas, aprovechándose de la retirada norteamericana, comiencen a construir bases de entrenamiento en Irak y Afganistán, Washington tendrá que organizar una fuerza militar de intervención rápida, desplegada en algún lugar cercano (no especificó dónde con precisión), para eliminar las nuevas amenazas.

En su momento, alguien tendrá que explicarle con calma a Barack Obama que resulta inútil imaginar a Al Qaeda haciendo cosa distinta a establecer bases en Irak y Afganistán, tan pronto observe a las tropas estadounidenses salir de allí. Cabe por tanto augurarle a la fuerza de intervención con la que sueña el senador afroamericano de Illinois una larga y atareada vida. EEUU no se retirará de Irak en mucho tiempo, como no lo ha hecho de Corea y tampoco de Europa, donde aún permanecen miles de soldados norteamericanos. Y ello es así porque Estados Unidos es un superpoder que cumple y cumplirá un papel indispensable e insustituible en el mundo, al menos mientras sus contornos geopolíticos sean parecidos a los que hoy contemplamos, y porque en esos lugares se juegan intereses vitales. Por ello me atrevo a pronosticar que Washington se quedará en Irak y Afganistán por años y quizás décadas, así sea el propio Obama quien deba anunciarles esta verdad oportunamente a sus compatriotas y a los cada día más acobardados miembros de la "alianza occidental".

El senador Obama, haciendo gala de la ingenuidad en materia internacional que ha venido exhibiendo durante su campaña, presume que Al Qaeda, Ahmadinejad, Hamas y Hezbolá también se rendirán ante su grata oratoria y evidentes buenas intenciones, que la seguridad de EEUU podrá colocarse en las confiables manos de esa entelequia llamada ONU, y que una nueva era empezará como por arte de magia tan pronto él se instale en la Casa Blanca. Semejantes espejismos sólo traerán desengaño, pero ratifico que a mi modo de ver el electorado norteamericano, que atraviesa una etapa de negación de la realidad y sucumbe a fantasías aislacionistas y a un idealismo infantil, necesita una buena sacudida. Tal medicina sólo puede proporcionarla una presidencia al estilo Jimmy Carter, y Obama es un candidato excepcional para proporcionarla en gigantescas e inacabables dosis. Se trata de una receta terrible pero recomendable.

No + Chavez

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